13/03/2019

3 razones por las que debes hacer el Caminito del Rey

18-03-19

El Caminito del Rey es un fascinante y emocionante recorrido por uno de los paisajes más increíbles de Málaga: un camino colgado en las paredes verticales de un desfiladero, a una distancia media de 100 metros sobre el río Guadalhorce. Este lugar, que podría haberse convertido en el decorado de una escena de Indiana Jones perfectamente, es una de las rutas más emocionantes del mundo, no exenta de un riesgo que hace extremar la precaución en algunos tramos. El Caminito del Rey no es un viaje apto para cardíacos. De hecho, en tiempos no muy lejanos, fue considerado uno de los senderos aéreos más peligrosos del mundo, antes de haber reforzado su seguridad con medidas y normas de funcionamiento de obligado cumplimiento para los visitantes.

Pero, ¿a qué debe su enigmático nombre? Este camino de una longitud de 3.000 metros y que cuenta con una anchura de apenas 1 metro, se conoce como el Caminito de Rey a partir de la visita que el rey Alfonso XIII realizó en 1921 para inaugurar la presa del Chorro, a la que llegó después de cruzar el sendero.

Si tienes alma de aventurero te contamos 3 razones por las que deberías emprender este camino. ¡No lo dudes!

Un circuito arriesgado

Se trata de un camino que avanza pegado a la roca natural del paisaje con una caída libre de unos 100 metros. Cubre un espacio de 2000 hectáreas pobladas por una gran cantidad de flora y fauna que dibujan un paisaje de ensueño. Un tour ideal para los deportistas y amantes de la naturaleza.

Descubre su historia

El Caminito del Rey fue en su tiempo una pasarela colgante que discurría en los puntos más estrechos del Desfiladero de los Gaitanes, a lo largo de aproximadamente 3 quilómetros de longitud. Construido entre 1901 y 1905, servía para unir los saltos de agua pertenecientes a la compañía Sociedad Hidroeléctrica del Chorro. Todo un reto arquitectónico para los trabajadores de la época.

Camino restaurado

Esta ruta estuvo cerrada durante un tiempo por seguridad, debido a una falta de mantenimiento. Muchas zonas del circuito estaban degradadas. Por ejemplo, en las pasarelas, el suelo estaba resquebrajado, había agujeros enormes, y las barandillas estaban derruidas. Sin embargo, estos factores captaban a entusiastas del turismo de aventura, atrayendo a muchos excursionistas que veían el peligro como un incentivo más para recorrer el camino.

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